¿Los dueños de gatos son más inteligentes que los dueños de perros?

Un artículo publicado en The Independent hace un año, discute algunos indicadores estadísticos de inteligencia. Entre factores como el orden de nacimiento, el peso corporal y la altura, se presentó un estudio de 2014 que sugiere que los dueños de gatos podrían ser más inteligentes que los dueños de perros. ¿Qué dicen nuestros veterinarios de Cádiz? ¿será cierto?

El estudio, que tuvo lugar en la Universidad de Carroll, Wisconsin, cuestionó a 600 personas, preguntándoles si se consideraban a sí mismas como «personas que les gustan los gatos», «personas que les gustan los perros», «ambas» o «ninguna». El primer punto a tener en cuenta es que el 60% de los participantes se autocalificaron como «personas que les gustan los perros» y solo el 11% se consideraron «personas que les gustan los gatos». El resto dijo que les gustaban ambos o ninguno de los animales.

Luego, los participantes respondieron preguntas que determinaban la personalidad, incluida su inteligencia y los resultados fueron muy interesantes.

Según la encuesta, se descubrió que los dueños de perros eran más enérgicos y extrovertidos, además de tener más respeto por las normas y reglamentos. Esto tiene sentido cuando se considera la naturaleza de la relación perro-dueño; por ejemplo salir a caminar puede ser una actividad social y el comportamiento apropiado del perro requiere disciplina y reglas por las que un gato tiene muy poco respeto.

Los amantes de los gatos, por otro lado, tienden a ser más introvertidos, sensibles y pragmáticos. Esto podría correlacionarse con el hecho de que tener un gato generalmente no requiere que una persona salga de la casa.

El hallazgo más polémico fue que los amantes de los gatos obtuvieron mejores puntajes en las pruebas de inteligencia que los amantes de los perros. Entonces, ¿esto significa que los dueños de gatos son más inteligentes que los dueños de perros?

Bueno, no necesariamente. El estudio involucró a estudiantes universitarios y se deduce que el grupo amante de los gatos, que eran más introvertidos, sería más estudioso y los amantes de los perros extrovertidos y menos estudioso. Eso no significa que los hallazgos se apliquen de manera universal. 

Además de eso, las pruebas solo determinan ciertos tipos de inteligencia, lo que significa que alguien que obtuvo un puntaje alto no es definitivamente «más inteligente» en general, que alguien que tampoco obtuvo un puntaje alto.


En última instancia, elegimos las mascotas que más nos convenga, ya sea un gato, un perro, un lagarto o un conejito. Mientras los cuidemos lo mejor que podamos, no debemos preocuparnos.

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